Con el paso de los años, la digestión de las grasas se vuelve más lenta. Esto sucede porque el cuerpo produce menos bilis y enzimas, dificultando su descomposición. A pesar de esto, las grasas siguen siendo fundamentales para la salud, especialmente las grasas saludables, que se encuentran en alimentos como el aceite de oliva, la palta, las nueces y el pescado, como el bonito o la caballa.
Estas grasas insaturadas protegen el corazón y mantienen el cerebro en óptimas condiciones. Sin embargo, es crucial reducir el consumo de grasas saturadas, presentes en productos como embutidos, frituras y alimentos ultraprocesados, ya que estas pueden elevar el colesterol malo.
En los adultos mayores con problemas digestivos, es recomendable consumir porciones pequeñas de grasas saludables, entre 15g y 50g, distribuidas a lo largo del día. Esto mejora la digestión sin sacrificar los beneficios de estas grasas esenciales.
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