Sara Abu-Sabbah

Una de las ideas más equivocadas sobre alimentación saludable es pensar que hay que dejar de comer comida peruana. En realidad, el problema casi nunca está en nuestros platos típicos, sino en las porciones y la frecuencia con que los consumimos.

Un ceviche acompañado de camote y choclo, una pachamanca, un seco con frejoles o un escabeche pueden formar parte de una alimentación equilibrada. Incluso platos más contundentes, como el lomo saltado o el ají de gallina, pueden disfrutarse haciendo pequeños ajustes: aumentar la ensalada, moderar el arroz o las papas y evitar que las bebidas azucaradas acompañen cada comida.

La evidencia científica muestra que no existen alimentos “buenos” o “malos”. Lo que realmente influye en la salud es el patrón de alimentación que mantienes durante semanas y meses.

Comer mejor no significa renunciar a tu cultura. Significa equilibrio, variedad y porciones adecuadas.

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