Sara Abu-Sabbah

La evidencia científica indica que sí puede influir. Las mujeres con sobrepeso u obesidad suelen presentar con mayor frecuencia sofocos, sudoración nocturna, fatiga y una menor calidad de vida durante la menopausia.

Una de las razones es que el exceso de grasa corporal no es un tejido inerte. Produce sustancias inflamatorias que pueden alterar la regulación de la temperatura corporal y afectar distintos procesos metabólicos.

Además, el sobrepeso se asocia con mayor riesgo de apnea del sueño, resistencia a la insulina y problemas cardiovasculares, factores que también pueden intensificar algunos síntomas.

No se necesitan cambios extremos para obtener beneficios. Una pérdida moderada de peso, acompañada de alimentación saludable y actividad física regular, puede reducir la intensidad de los sofocos y mejorar el bienestar general.

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