Aunque no haya comido durante varias horas, es posible que la glucosa aparezca más elevada al despertar. Una de las razones puede ser el fenómeno del alba, un aumento natural de la glucosa que ocurre durante las primeras horas de la mañana, generalmente entre las 4 y las 8 a. m.
Mientras duerme, el organismo libera hormonas como el cortisol, la hormona del crecimiento y el glucagón. Su función es preparar al cuerpo para despertar, estimulando al hígado para que libere glucosa y así disponer de energía al iniciar el día.
En personas sin diabetes, el páncreas produce suficiente insulina para mantener la glucosa dentro de valores normales. Sin embargo, en quienes tienen diabetes o resistencia a la insulina, esa respuesta puede ser insuficiente y la glucosa puede amanecer elevada.
¿Hay que hacer algo? No siempre. Si las cifras son repetidamente altas, es importante comentarlo con el médico o nutricionista, ya que podría ser necesario ajustar la alimentación, el tratamiento o el horario de los medicamentos.




