Los siete buques de guerra estadounidenses, junto con un submarino de ataque rápido de propulsión nuclear, desplegados en el Caribe, con más de 4 mil 500 marineros e infantes de marina, cerca a Venezuela, han puesto más nervioso al dictador Nicolás Maduro.

Maduro, el ministro del Interior, Diosdado Cabello, y el embajador del país ante las Naciones Unidas, Samuel Moncada, han dicho que Estados Unidos está amenazando al país con los despliegues navales, violando los tratados internacionales.

“No somos narcotraficantes, somos gente noble y trabajadora”, dijo ayer el ministro de Defensa de Venezuela, general Vladimir Padrino, sobre la acusación del gobierno de Donald Trump al régimen de Maduro de encabezar el Cartel de los Soles.

Supervisan operaciones

En medio de este panorama, ayer el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, viajó a Doral, Florida, para visitar la sede del Comando Sur del ejército estadounidense, que supervisa las operaciones en la región.

Si bien las fuerzas navales están en el Caribe y el Atlántico, el Océano Pacífico es la ruta más grande para el tráfico marítimo de cocaína, por lo que los expertos afirman que Estados Unidos está ejerciendo presión militar para lograr la caída del régimen de Maduro. “Para ver si pueden lograr que se quiebre”, afirmó David Smilde, experto en temas de Venezuela de la Universidad de Tulane, Estados Unidos.

Maduro pidió ayuda a las Naciones Unidas para poner fin al despliegue de buques frente a las costas de su país.