Aunque una vez más acusó a Estados Unidos (EE.UU.) de provocar una asfixia económica a Cuba con una “persecución energética y financiera”, el dictador cubano Miguel Díaz-Canel, se mostró dispuesto a dialogar con el gobierno del presidente Donald Trump.
Es que ayer el sistema eléctrico de Cuba sufrió un nuevo colapso que afectó a cerca de 3,4 millones de personas en cuatro provincias (Holguín, Granma, Santiago de Cuba y Guantánamo) y se les acaba las reservas de combustibles.
El mandatario reconoció un “desabastecimiento agudo de combustible” y anunció que su Gobierno prepara un plan de emergencia para enfrentar la situación.
Díaz-Canel señaló que Cuba está dispuesta a dialogar con Estados Unidos, pero subrayó que ese diálogo debe darse “sin presión ni imposiciones”, manteniendo la soberanía y el respeto.
Pone condiciones
“Cuba está dispuesta a un diálogo con Estados Unidos, siempre que sea sin presiones ni condiciones, en posición de igualdad y respeto a nuestra soberanía, sin injerencia a nuestros asuntos internos, para construir una relación entre vecinos”, dijo.
“Cuba no es una amenaza para EE.UU.”, manifestó al añadir: “Nosotros no protegemos terroristas, ni tenemos bases militares de otros países en Cuba”. Señaló directamente a la base estadounidense de la bahía de Guantánamo, que ha condenado. Díaz-Canel aseguró que Cuba tiene “acuerdos de cooperación militar” con otros países.
De forma escueta, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, reconoció que Estados Unidos y Cuba están en negociaciones.




