Las menestras son un alimento nutritivo y versátil que podemos incluir fácilmente en nuestras comidas.
Vainitas, frejoles, garbanzos, habas y maní son algunos ejemplos. Cuando hablamos de “menestras”, nos referimos únicamente a las semillas secas que se consumen cocidas. Es decir, todas las menestras son leguminosas, pero no todas las leguminosas se consumen como menestra.
Aportan proteína vegetal, mucha fibra, importante para la salud intestinal, hierro, magnesio y otros nutrientes que ayudan a cuidar el corazón y a mantener estables los niveles de glucosa en la sangre. Quienes consumen leguminosas con frecuencia tienen menor riesgo cardiovascular y un mejor perfil metabólico.
¿Cuánto comer? Las guías recomiendan incluirlas al menos tres veces por semana. En términos prácticos, una porción equivale a media taza cocida.
¿Generan gases? Puede ocurrir al inicio. Remojarlas entre 8 y 12 horas, botar esa agua y cocinarlas bien ayuda bastante. Además, el intestino se adapta cuando se consumen de manera regular.
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