Si viajas a la ciudad de Quito, en Ecuador, no puedes irte sin dejar de visitar sus fabulosas iglesias y conventos. Sus templos son verdaderamente palacios de oro y se encuentran bien conservados para el deleite del visitante. Te quedas asombrado al ver el interior recubierto con láminas muy finas de pan de oro de 23 kilates.
Los cuadros y murales que adornan el espacio sagrado son gigantescos. Además, sus enormes y brillantes retablos iluminan los ojos de quienes llegan a conocer uno de los íconos más representativos del estilo barroco en Latinoamérica. Me hizo recordar cuando años atrás visité las iglesias de la ciudad del Cusco y también quedé sorprendido por su grandiosidad.
Recordemos que Quito fue parte del Virreinato del Perú a partir de 1563 hasta su independencia. Al día siguiente de llegar a la capital ecuatoriana y aclimatado a una altura de 2850 metros sobre el nivel del mar fui primero a conocer la fantástica y colosal iglesia de La Compañía de Jesús.
La entrada a este majestuoso templo es de seis dólares. Había leído sobre la gran importancia de esta iglesia así como su valor histórico y arquitectónico para el mundo. Se calcula que tiene alrededor de 70 kilos de oro. La construcción de esta joya sacro fue entre 1605 y 1765. Incluso es comparado por su similitud con la espléndida iglesia de San Ignacio en Roma (Italia).

El maravilloso templo de La Compañía de Jesús en Quito fue construida con piedra volcánica de color gris, mientras que sus hermosas y coloridas cúpulas están edificadas en piedra pómez. “El púlpito es una joya que completa la magnificencia de este templo. Se levanta la cátedra sobre un fuste adornado de querubines y cubierto en su base de grandes y elegantes volutas”, escribió el historiador ecuatoriano, José Gabriel Navarro.
Al subir a la azotea del santuario podemos ver desde lo alto la mítica Plaza San Francisco y los alrededores de la ciudad. La vista desde ese lugar resulta totalizadora al registrar el apacible paisaje quiteño con su cielo celeste y sus viviendas de techos inclinados para soportar las lluvias.
En julio del 2015 el Papa Francisco realizó una gira por los países de Ecuador, Bolivia y Paraguay. Recuerdo que viajé a tierras bolivianas para realizar la cobertura periodística de la llegada del Sumo Pontífice. Estuve en La Paz y en Santa Cruz de la Sierra, pero esa es otra historia.
Lo cierto es que en su último día en Quito, el máximo representante de la Iglesia Católica visitó de manera privada La Compañía de Jesús. Estuvo alrededor de media hora y oró frente a la imagen del cuadro original de la Virgen de La Dolorosa. Visitar esta hermosa iglesia me hizo recordar mi época de monaguillo durante mi adolescencia. Nos vemos.