Javier Cabello

Durante la época escolar las voluminosas enciclopedias se convirtieron para mí en un tesoro porque era de obligatoria lectura para hacer las tareas del colegio. Aún no existía Internet por lo que la visita a las bibliotecas eran necesarias.

Retrocedo en el pasado y recuerdo cuando tomaba un bus de la empresa Enatru (Los Ikarus), en Chorrillos, con destino a la Biblioteca Nacional, ubicada en la avenida Abancay en el Centro de Lima. Un largo recorrido que me tomaba más de dos horas pero a cambio conocía varios distritos de la ciudad.

Entre los libros que más leía en la biblioteca era la famosa enciclopedia escolar Escuela Nueva porque cuando la abría “viajaba” en el tiempo al leer sobre gestas heroicas, guerras o civilizaciones antiguas. El detallado contenido iba acompañado de gran cantidad de ilustraciones. Uno de los temas que me asombró fue cuando leí sobre la grandeza de la cultura Tiahuanaco que se estableció en parte de los países de Perú, Bolivia, Argentina y Chile. Fue así que muchos años después viajé a Bolivia para conocer el complejo arqueológico de Tiahuanaco o Tiwanaku.

Terminada la excursión al fantástico Salar de Uyuni, donde estuve tres días y dos noches, decidí ir a corroborar todo lo que había leído en el colegio por lo que retorné a la ciudad boliviana de La Paz. Luego me dirigí al paradero del Cementerio General y subí a un minibús. Esta vez, solo viajé yo y mi mochila.

Después de una hora y media, y 74 kilómetros de trayecto llegué al sitio arqueológico que, según los historiadores, fue construido mucho antes de la aparición del Imperio Incaico. Es decir, la cultura Tiahuanaco tiene sus inicios hace 1500 años antes de Cristo. Resulta sorprendente sus años de antigüedad por lo que es conocida como la “cultura madre” de América del Sur.

En la actualidad dicho centro arqueológico se encuentra a 15 kilómetros distante del Lago Titicaca. Una de las tantas hipótesis que se cuentan es que antes las aguas llegaban hasta Tiahuanaco y este habría sido un puerto.

Tras realizar el pago de la entrada y al pasar por la puerta principal noté inmediatamente una similitud en la arquitectura con la cultura incaica. He estado en el Santuario de Machu Picchu, en Cusco, y en otras ruinas, y puedo manifestar su parecido. El pueblo de Tiahuanaco ha sido declarado Capital Arqueológica de Bolivia y Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco.

El mencionado sitio arqueológico, situado a 3842 metros sobre el nivel del mar, está conformado por templos, pirámides y complejos. Los espacios sagrados por los tiahuanaquenses son Kantatallita, Akapana, Templete, Kalasasaya, Putuni, Kerikala y Puerta de la Luna. Me quedé sorprendido por lo que vi. Nos vemos.