Hola, soy Magaly Moro y leo todos los días tu caso del corazón para darte un consejo. Siempre protejo la identidad de las personas que me escriben porque esta historia podría ser la de cualquiera.
El amor nos impulsa a ser mejores personas, pero también nos puede cegar y poner contra la espada y la pared. En este espacio recibirás un consejo, el consejo de una amiga anónima. Ojo, esto no es una terapia. En muchos casos sí es importante recurrir a una, ya sea solo o en pareja.
Hoy te cuento la historia de Rosa, de 58 años, que nos escribe desde San Juan de Miraflores.
Doctora, le escribo con el corazón hecho un nudo. Siempre he seguido su columna, pero nunca pensé que me tocaría vivir algo tan doloroso como para escribirle. Estoy pasando por un momento que me tiene dividida entre el amor por mis hijos y el amor que ha llegado a mi vida de forma inesperada.
Fui viuda joven. Mi esposo falleció cuando yo tenía poco más de 30 años, y desde entonces me dediqué por completo a criar a mis tres hijos. Nunca les presenté a nadie, aunque en el camino tuve alguna ilusión pasajera. Pero hace dos meses conocí a Marco, un hombre que ha cambiado por completo mi forma de ver la vida.
Marco tiene 43 años, es decir, 15 menos que yo. Y sí, sé que la diferencia de edad puede sorprender, pero le juro que no he sido tan feliz en años. Él es atento, trabajador, dulce, me hace reír, me cuida y siempre tiene un gesto bonito para conmigo. Me siento viva otra vez.
La tristeza viene por parte de mis hijos. Apenas les conté de mi relación, pusieron el grito en el cielo. Me dijeron que él solo está conmigo por interés, que quiere aprovecharse de mi estabilidad económica y que me va a dejar apenas consiga lo que quiere. Lo peor fue cuando les conté que Marco me había pedido matrimonio… y que yo había aceptado.
Ellos no solo me dijeron que estoy cometiendo una locura, sino que me advirtieron que si me caso, me olvide de ellos y de mis nietos. Eso me rompió el alma. No puedo creer que los seres que más amo piensen tan mal de mí y me hagan elegir entre ser madre y ser mujer. Ahora estoy llena de dudas, con miedo de perderlos, pero también con temor a renunciar a una oportunidad que la vida me está dando.
¿De verdad estoy equivocada por buscar mi felicidad a esta edad? ¿Debo seguir mi corazón o escuchar a mis hijos?
CONSEJO
Rosa merece ser feliz y no está equivocada por querer amar de nuevo. Es normal que sus hijos sientan miedo o celos, pero ella debe poner límites claros y comunicarse con honestidad. Buscar un equilibrio entre su felicidad y su familia es clave. Si sus hijos no respetan sus decisiones, ella debe priorizar su bienestar emocional y seguir adelante con lo que la haga feliz.