Hola, soy Magaly Moro y leo todos los días tu caso del corazón para darte un consejo. Siempre protejo la identidad de las personas que me escriben porque esta historia podría ser la de cualquiera.

El amor nos impulsa a ser mejores personas, pero también nos puede cegar y poner contra la espada y la pared. En este espacio recibirás un consejo, el consejo de una amiga anónima. Ojo, esto no es una terapia. En muchos casos sí es importante recurrir a una, ya sea solo o en pareja.

Hoy te cuento la historia de Sara, de 55 años, quien vive en el distrito de Independencia:

Señora Moro, estoy atravesando por una situación bastante incómoda luego de descubrir que mi comadre y mi esposo chatean por WhatsApp a diario. Me enteré de su cercanía un día que mi marido vino borracho luego de una pinchanga, y decidió darme su clave del celular para realizar un pago a un delivery de comida. Hace tiempo que no le revisaba el celular a mi esposo, y cuando lo hice mucho tiempo atrás, no había encontrado nada; sin embargo, esta vez me llevé tremenda sorpresa.

Doctora, resulta que Alfonso se comunica a diario con Lucía, una gran amiga del barrio, que además es la madrina de bautizo de mi hija mayor. Y, aunque la conversa no tenía mensajes comprometedores, sino más de amistad, todo eso me pareció muy raro.

Ambos se enviaban mensajes en la mañana para saber cómo habían empezado el día, luego retomaban la conversa en el almuerzo y se despedían en la noche. También se mandaban muchos memes y videos graciosos de TikTok. Apenas vi ese chat, no pude evitar llorar, ya que muchas veces Alonso ni se digna en responder mis mensajes y mucho menos ve los videos o memes en los que lo etiqueto, y siempre lo he excusado pensando que está muy ocupado, pero veo que para Lucía sí tiene tiempo libre.

Mis amigas me han dicho que lo encare, porque es una falta de respeto que hable frecuentemente con otra mujer y a mí me ignore, pero temo que se enoje y me restriegue que en la conversa no hay nada de malo. No sé qué hacer. Necesito su consejo, por favor.

CONSEJO

Querida Sara, entiendo lo difícil de esta situación. Lo más importante es hablar con tu esposo de manera calmada y sincera, sin confrontarlo agresivamente. Exprésale cómo te hace sentir su comportamiento y cómo afecta tu relación. La comunicación abierta es clave. Si te preocupa la reacción, podrías considerar la ayuda de un consejero de pareja.