Los transportistas que deben cruzar el puente de Chancay lo hacen con miedo. Muchos de ellos han compartido videos en redes sociales donde muestran cómo se persignan, rezan y piden protección divina antes de atravesar la estructura metálica.
“Solo Dios nos protege”, dice uno de los conductores en un video mientras sujeta con fuerza el volante. El temor de que el puente ceda y se repita la tragedia del 13 de febrero es constante. Ese día, la estructura colapsó y arrastró un bus interprovincial y un auto, dejando tres muertos y más de 30 heridos. Ahora, cada cruce es un momento de tensión.
Los conductores aseguran que el nuevo puente, instalado de emergencia, no les da confianza. Alegan que no tiene bases sólidas ni pilares de soporte adecuados.
“No sabemos si aguantará el peso de los camiones. Parece de juguete”, comenta otro transportista en un video, mientras su copiloto se encomienda a Dios. La angustia se ha convertido en rutina. Algunos incluso prefieren esperar a que otros vehículos crucen primero, para asegurarse de que la estructura resiste. La incertidumbre se suma a la impotencia de depender de una infraestructura precaria en una de las principales vías del país.
El colapso del puente original dejó una cicatriz en la memoria de los transportistas y pobladores. Aquella noche de febrero, minutos antes de la medianoche, la estructura se partió en tres y los vehículos que la atravesaban cayeron al vacío. César Minaya, copiloto del bus, fue una de las víctimas fatales.
Pero Chancay no es el único punto de peligro. En Huaral, otro puente está al borde del colapso. El alcalde Fernando Cárdenas Sánchez ha advertido que la infraestructura, por donde circulan vehículos pesados, podría desplomarse en cualquier momento si no se toman medidas urgentes. Pese a las advertencias, las soluciones no llegan con la rapidez que exigen los transportistas y pobladores.
La situación se repite en Chaclacayo, donde el puente Morón enfrenta una amenaza distinta pero igual de alarmante. La crecida del río, causada por las intensas lluvias, ha erosionado parte de la ribera y debilitado los pilares del puente. Los vecinos observan con preocupación cómo el agua se lleva la tierra poco a poco. “Si no hacen algo, este puente también se va a caer”, advierte un poblador.
Mientras tanto, la investigación sobre el colapso del puente de Chancay sigue en curso. La concesionaria Norvial sostiene que en noviembre pasado se realizó la limpieza del río debajo de la estructura para garantizar una operación segura.