La creciente ola de delincuencia ha provocado un aumento en la compra legal de armas de fuego para defensa personal en el Perú. Cada vez más ciudadanos solicitan licencias ante la Superintendencia Nacional de Control de Servicios de Seguridad, Armas, Municiones y Explosivos de Uso Civil (Sucamec).
Las cifras muestran que la tendencia continúa al alza. Entre enero y mayo de 2026 se expidieron 6.000 licencias de defensa personal, mientras que en el mismo periodo de 2025 fueron 5.456, lo que representa un incremento cercano al 10 %.
Además, la Sucamec informó que durante 2025 emitió 28.872 licencias para porte y uso de armas de fuego. En lo que va de 2026 también ha recibido más de 25.000 solicitudes, reflejando una demanda sostenida.
Las pistolas semiautomáticas son las armas más solicitadas por los ciudadanos con licencia vigente, seguidas por los revólveres, debido a que son utilizadas principalmente para defensa personal.
Especialistas sostienen que el aumento de estos permisos responde al temor generado por las extorsiones, robos y otros delitos violentos que afectan a familias, comerciantes y empresarios.
El exjefe de la Dirección de Investigación Criminal (Dirincri), José Baella, ha señalado en diversas oportunidades que la expansión de las organizaciones criminales y el incremento de las extorsiones han llevado a muchos ciudadanos a reforzar su seguridad por cuenta propia.
La preocupación no es menor. Según datos del Ministerio Público, entre enero y junio de 2026 se registraron 12.634 denuncias por extorsión y chantaje en todo el país, un promedio de 70 casos diarios.
El fenómeno golpea especialmente a transportistas, comerciantes y pequeños empresarios, quienes se han convertido en blanco frecuente de organizaciones dedicadas al cobro de cupos y amenazas.
Expertos en seguridad recuerdan que contar con un arma implica una gran responsabilidad y que su uso está regulado por estrictos requisitos legales establecidos por la Sucamec.
Entre ellos figuran la evaluación psicológica, antecedentes policiales y judiciales, así como la acreditación de la necesidad de portar un arma para defensa personal.
Asimismo, advierten que poseer un arma no reemplaza las medidas preventivas ni garantiza que una persona pueda enfrentar con éxito un hecho delictivo.
Los especialistas recomiendan complementar la protección con sistemas de vigilancia, protocolos de seguridad y una denuncia inmediata ante cualquier amenaza o intento de extorsión.
Mientras tanto, el incremento de las licencias refleja cómo la percepción de inseguridad sigue influyendo en las decisiones de miles de peruanos que optan por adquirir un arma de manera legal.
Para diversos analistas, el crecimiento de estas solicitudes es un indicador más del impacto que la criminalidad organizada viene teniendo sobre la vida cotidiana y la sensación de seguridad de la población.




