Para desplegar acciones inmediatas de control, fiscalización, intervención vial y ordenamiento del tránsito vehicular, la Municipalidad de Lima declaró en emergencia el Sistema Vial Metropolitano durante un período de 180 días, el cual rige desde el pasado miércoles.
Sin embargo, el presidente de la ONG Luz Ámbar, Luis Quispe Candia, consideró que se trata de una medida “paliativa” que no solucionará el problema estructural del tránsito que aqueja a Lima, ciudad que se ubica en el primer lugar en el mundo en términos de tiempo perdido en el tráfico.
Esto, de acuerdo a un estudio TomTom Traffic Index que estima que en el 2025 los ciudadanos perdieron hasta 195 horas durante las denominadas “horas punta”, lo que equivale a más de ocho días completos al año atrapados en embotellamientos y caos vehicular.
“El tiempo no es suficiente y la medida parece más una salida momentánea que una solución real”, declaró Quispe a la agencia Andina.
PERSISTE. La iniciativa de la comuna de Lima implica dar un marco normativo que permita ejecutar medidas como la intervención provisional y la gestión operativa del tráfico, lo que incluye trabajos de mantenimiento vial, limpieza pública, gestión de residuos y uso de tecnología para mejorar la circulación vehicular.
Quispe Candia explicó que intervenciones temporales no resolverán una crisis que tiene su origen en la falta de planificación urbana y en la ausencia de vías suficientes. Para él, la declaratoria de emergencia debió enfocarse en atender puntos críticos específicos, los más congestionados, y demostrar resultados.
Agregó que una solución real pasa por implementar un sistema integrado de transporte, que “eliminaría los autos colectivos y reduciría la congestión en Lima”.
Para la Asociación Automotriz del Perú, el tránsito y transporte deben ser prioridad de Estado pues su impacto alcanza directamente la competitividad, la seguridad vial, la economía familiar y la calidad de vida de millones de peruanos.
“Cuando un ciudadano pierde horas todos los días en el tráfico, lo que se afecta no es solo su traslado, sino también su tiempo, su economía y sus oportunidades de desarrollo”, sostuvo Jaime Graña, gerente de la asociación.
OJO AL DATO. La antigüedad promedio del parque automotor peruano supera los 14 años, lo que agrava el problema.




